12:44 h. Martes, 19 de Junio de 2018

Tarifaaldia

Hipócritas sobresalientes del 10

Shus Terán Reyes | 21 de Diciembre de 2017

Al hilo de la denuncia ante Fiscalia de las familias de 15 menores "sin escolarizar"

 

No he podido resistirme a romper una lanza por 15 familias que se han visto en titulares de los periódicos e informativos, por la única alegalidad de querer darles a sus vástagos una educación alejada a la reglada, impuesta y única que nos ‘regala’ el protectorado de nuestro Estado, tan digno para hacer velar algunas consideraciones legales y tan permisivos con el incumplimiento de otras.

 

Y lo hago con conocimiento de causa pues mi círculo de amistad más cercano se ha visto afectado y han sido tratados en ocasiones como ‘delincuentes’ por los mecanismos, del estado, de la Junta, y del Ayuntamiento, por no tragar con la rueda de molino del sistema educativo impuesto y buscar una alternativa, más acorde con lo que ellos, en sus plenas responsabilidades como padres, determinaron era lo más correcto para sus hijos. Incluso algunos de ellos, han tenido que emigrar en busca de alternativas educativas acordes con sus intereses.

 

En este momento resalto, subrayo, destaco dos hechos que son cuanto menos curiosos con respecto a la denuncia del Consistorio a esta ‘Escuelita’ que lleva funcionando en Tarifa aproximadamente una década. Lo primero es que se habla de ‘Absentismo escolar’ para acto seguido aseverar lo complejo que ha sido la elaboración de un informe porque “existen en Tarifa muchos diseminados propicios para la práctica de esta educación alternativa”.  A ver… Absentismo y Educación en Casa, no casan. Será alegal, estarán al margen de los dictados de las administraciones, pero esos niños, a diferencia de otros que son fácilmente localizables en algunos rincones del casco urbano y a los que los Servicios Sociales parece importarles una coñeta de la Caleta- acuden a sus clases, a su centro de enseñanza. Y lo hacen con el sacrificio y el riesgo de unos padres que han apostado por el derecho constitucional que les asiste y su obligación como padres de darles la mejor educación posible a sus hijos, aunque estén equivocados.

 

Tengo claro, y porque me consta de mis impresiones con numerosos profesores, que muchos de esos padres hoy puestos en Fiscalía, se encuentran mucho más implicados en la educación de sus hijos, que otros tantos padres que llevan cada día al colegio a sus chiquillos con los que no se sienta ni para hacer un problema de matemática, no saben las materias y conocimientos que adquieren, ni quién es el mejor compañero de su hijo, o el nombre de su maestro o maestra.

 

No entro a valorar, que podría, pero no lo voy a hacer, el cometido de la ‘Escuelita’ de Tarifa y la de otros tantos sitios, que por fortuna existen en muchos otros lugares, pero voy a defender el derecho de los padres a darles EDUCACIÓN a sus hijos, esa de las que muchos que legalmente acuden cada día o no, al colegio, carecen en sus casas y que exigen sus padres se adquiera en las aulas.

 

No puedo con esta hipocresía social, que adquiere gestos de seriedad y preocupación por estas tonterías, pero miran para otro lado, cuando existe un grave problema de integración en un centro, de desestructuración social en el entorno de un niño, de malos tratos en el seno familiar, de falta de profesorado en un colegio y de miles y miles de problemas que acusan a un sistema educativo donde lo que parece importar es que el niño no baje de 9’95 de media, aunque la criatura no sea capaz de dar unos buenos días, deje abierta la puerta que abrió, o tire a la calle el envoltorio de un bollycao.

 

Mi respeto y consideración a cuantos maestros y profesores, se dejan la piel en las aulas, en los patios de los colegios, en los despachos de instituto. A los padres responsables implicados en la educación de sus hijos, sea la que sea, si la basada en Piaget o en Montessori u otros referentes, pero con la preocupación de que sea la mejor posible.

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