17:26 h. Lunes, 23 de Octubre de 2017

Tarifaaldia

“Cambiar lo que haya que cambiar”

Shus Terán Reyes | 15 de Julio de 2014

autoretrato13

Nos hayamos en un sinsentido gracias a que durante años los políticos de casta “han cambiado lo que han tenido que cambiar”. Y lo han cambiado, no se engañen, atendiendo solo y exclusivamente a sus propios intereses

Lo pronunciado ayer por la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo en relación al desbloqueo de la ampliación del puerto de Tarifa, es como para echarse a temblar.

Uno que tiene agudizado el oído cuando los políticos lanzan en discurso aprendidos sus constantes promesas de creación de infraestructuras, de la cual nada se sabe al cabo de los años, reaccionó como si me hubieran clavado un erizo en el culo cuando, así, de soslayo, como la que no dice nada, la delegada va y suelta por su boca una frase que constituye toda una amenaza a las consideraciones medioambientales y que de alguna manera son el freno a tanta mierda, cemento y porquería, vendida como la panacea y solución de todos los problemas de los tarifeños. Literalmente la delegada dijo: “que la demora del proyecto de ampliación del puerto se debía a criterios medioambientales, y añadió –y aquí viene lo gordo-, “habrá que cambiar lo que haya que cambiar en las cuestiones medioambientales para apostar por esa posibilidad al puerto de Tarifa”. Y yo me pregunto: ¿Qué ha querido decir la delegada? ¿Qué las consideraciones medioambientales pueden ser cambiadas en función del interés del Gobierno, económico, social o de cualquier otra índole? Es decir, que si un día al biempensante de turno se le ocurre poner la central o fábrica más contaminante del mundo donde le salga de sus santos bemoles, lo podría justificar argumentando que es bueno para España, para los españoles, para el Gobierno. Y así, con informes desfavorables o no, poder endiñar la cagada dónde se pretenda.

Es algo que no me sorprende, pero que los tarifeños no deberían de pasar por alto, porque cualquier día y si se atienden estos ordenamientos políticos, nos podríamos levantar y ver como la tierra en la que nacimos, crecimos y vivimos, no es la misma, porque un día, en interés -no se engañen-, puramente político, alguien decidió que había que cambiarla.

Solo confío a estas alturas, que los movimientos asociativos y otros políticos nacidos de la voluntad expresa de los ciudadanos, y no de intereses políticos, gocen en el futuro del favor de esos mismos ciudadanos para que éstos a través de su confianza convertida en votos, puedan frenar este sinsentido en el que nos hayamos gracias a que durante años los políticos de casta –que se de por aludido el que le de la gana- “han cambiado lo que han tenido que cambiar”. Y lo han cambiado, no se engañen, atendiendo solo y exclusivamente a sus propios intereses.

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