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Tarifaaldia

Juan Manuel Marcos

¡Porque no somos tontos!

Juan Manuel Marcos | 18 de Julio de 2014

Podríamos ver el asunto de la duna como un partido de tenis entre la Administración Central y la Autonómica. El juego, en contra de toda lógica, no consiste en encontrar y aplicar una solución al desplazamiento incontrolado de la duna, sino en colocar la pelota (arreglo del problema de la duna), en la cancha del contrario para que sea él quien adquiera esa responsabilidad

 

Puede que la conocida tienda de electrónica e informática que emplea este eslogan en singular como reclamo comercial, lo haga sinceramente a modo de homenaje a sus clientes y no como un falso halago para engatusarlos y hacer negocio.

Pero quienes sin ninguna duda nos consideran tontos de remate, y además no se molestan en disimularlo ni se ruborizan cuando hacen públicamente alarde de ello, son nuestros políticos, esos a los que directa o indirectamente hemos elegidos para que nos representen, defiendan nuestros intereses y administren nuestro patrimonio social, cultural y natural. Éstos, a tenor de sus actuaciones, discursos y promesas, llenos de contradicciones, incongruencias y falsedades, deben pensar que aquí, ya sea por mor del levante o como consecuencia del salitre de la marisma, todos arrastramos graves secuelas neuronales que nos hacen ser olvidadizos e ignorantes.

Como prueba del descaro con el que actúan estas gentes, basta analizar algunas de las noticias sucedidas en las últimas semanas en nuestro pueblo que tienen como protagonistas a varios de ellos. Pero como la materia tiene enjundia y da para bastante, en primer lugar voy a hacer referencia al tema de la duna de Valdevaqueros que por venir de lejos y ser fuente permanente de conflictos, reúne méritos más que suficientes para ser tratado prioritariamente.

Podríamos ver este asunto como un partido de tenis entre la Administración Central y la Autonómica. El juego, en contra de toda lógica, no consiste en encontrar y aplicar una solución al desplazamiento incontrolado de la duna, sino en colocar la pelota (arreglo del problema de la duna), en la cancha del contrario para que sea él quien adquiera esa responsabilidad.

Los jugadores de esta competición son por la Administración Central Javier de Torre, Subdelegado del Gobierno en la provincia, y Federico Fernández, Delegado Territorial de la Consejería de Medio Ambiente por la Administración Autonómica. El público asistente, acomodado en las gradas, lo forman los vecinos de Paloma Baja y la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Campiña y en el balcón presidencial, enchaquetados y corbateados, el alcalde y miembros del equipo de gobierno local junto con algún que otro capitoste de la comarca o provincia invitados.

El encuentro comienza cuando uno de los dos contendientes toma la palabra culpando al otro del desafuero y propone una solución cuya responsabilidad, ejecución y coste corresponde al adversario; su contrincante hace lo mismo pero devolviéndole la pelota al primero; y así transcurre el juego hasta que ambos contendientes consideran suficientemente debatido el tema y tras las fotos oficiales para distribuir a los medios de comunicación dan por concluida esta parte de su trabajo.

Este tipo de enfrentamientos suele prolongarse durante mucho tiempo sin que se produzca un resultado concreto, y por eso se suspende el partido, con el aplauso de la presidencia para ambos jugadores, para reanudarlo en un momento mejor (normalmente en campaña electoral o próximo a ella), y juntos parten a inaugurar algún evento y asistir a la consiguiente comida, pagada con fondos públicos ¡claro está!

Mientras tanto el público abandona el recinto con cara de bobo sin entender muy bien qué ha ocurrido y para qué lo han convocado, con dolor de cuello de tanto mirar a uno y otro lado de la cancha y con la mente adormecida de escuchar tanta tontería que, ésto sí y no la marisma, afecta a nuestras conexiones neuronales.

Saludos.

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