06:31 h. Sábado, 16 de Diciembre de 2017

Tarifaaldia

El 'Espacio Incomprendido' de Ingri Mariscal

Cuando tenemos una experiencia en un lugar, con algunas personas, o cuando tenemos un pensamiento… tendemos normalmente a escribirlo, plasmar la idea en un papel o capturarlo con una cámara. Cuando no hacemos esto; el momento, el instante, la imagen o pensamiento corre peligro de ser olvidado”.

Shus Terán Reyes  |  02 de Diciembre de 2014 (09:29 h.)
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El arte es al cerebro lo que la curiosidad a la Caja de Pandora. Cuando se abre nadie sabe que desencadenará, pero resulta emocionante y un ejercicio de desnudez intelectual dar rienda suelta a la imaginación y expresar las inquietudes a través o, generando una obra de arte. Vivimos aunque no reparemos en ello, rodeados de obras de arte y de artistas, que sobreviven en una vorágine laboral y social donde el arte y la cultura alejada de cánones clásicos y helenos, es infravalorado, e incluso denostado.

Sin embargo, el arte y sus diferentes formas de expresión son imprescindibles en el devenir de la propia civilización humana y de alguna manera su producción marca la propia época histórica.

Tarifa es una pura expresión artística de las civilizaciones que nos precedieron y tiene a gala el considerar a algunos de sus artistas, como auténticos genios del arte. Guillermo Pérez Villalta es su máximo exponente, pero sus coetáneos, Chema Cobos o Antonio Rojas, le van a la zaga. Manuel Reiné o Agustín Segura, son otros nombres emparejados con el mundo cultural tarifeño.

En la actualidad, el panorama artístico del municipio está realmente limitado. Las expresiones artísticas brillan por su ausencia y se reducen incomprensiblemente a exposiciones individuales o colectivas en la Sala de la Cárcel Real o algún local hostelero, o los talleres de pintura del amigo Bernardo Collado. Por eso, el que un espacio como “la Cocotera” que es en sí mismo un moderno espacio hostelero -uno de esos denominados ‘hostel’ (cama y cocina)- pero que además acoge en su seno el concepto de cowoking, es decir, un espacio de encuentro –como alguien escribió- de viajeros y cerebros, es digno de destacar. Un espacio físico donde fluyen las ideas artísticas y empresariales con el que posicionarse de algún modo en la vanguardia de la creatividad y el desarrollo local. Fue allí donde tuve la oportunidad de ‘tropezar’ con el trabajo de Ingri Mariscal y posteriormente descubrirla como una joven artista, una brisa fresca en un mundo sometido a constantes y cambiantes vientos –artísticos- y corrientes que son seguidas en ocasiones por quienes ejercen de marchamos de arte, pero se preocupan más por el rédito económico que por la proliferación o calidad artística.

Mariscal, que ya de por sí revela artista en su apellido, participaba en una singular propuesta altruista, solidaria y artística. Era una de las participantes del I Trueque Artístico en beneficio de “Casa Felina”, donde varios artistas expusieron sus obras  como reclamo de un encuentro para recaudar fondos para la protectora de animales. A esas obras, los visitantes optaban anotando en un ‘post-it’ una oferta. Ciertamente, ni las obras ni las pujas desmereciendo. Desde una ruta con derecho a bocadillo de patata, hasta alguna oferta tórrida, o como en mi caso, dar la posibilidad a la artista de publicitar su trabajo a través de las páginas de este diario. Fue una oferta que aceptó Ingri Mariscal y que me ha supuesto una doble satisfacción. La primera la de tener una obra de arte más colgando de las paredes de mi casa, y por otro conocer a una joven artista con grandes inquietudes.

Pujé por una obra que se llama "Espacio incomprendido 1" que pertenece a una serie de 4 serigrafías y a su vez a un proyecto llamado "Mal de amores" sobre el acopio y el archivo en el arte. Todo un ensayo visual sobre la sociedad de consumo. “Con este proyecto estudio el comportamiento humano en relación a la posesión, poseemos desde objetos necesarios hasta simplemente antojadizos. Todos ellos juntos crean nuestro conjunto de adquisiciones”, apunta Ingrid quién explica el proceso de su obra para la que ha encontrado en la figura de su madre, a una cómplice perfecta. “A las personas dueñas de los objetos les planteo la idea de seleccionar los objetos con los que tenga una relación importante y simbólica. Surgían así espacios en los que aparecen jerarquías y posiciones de los objetos en determinados lugares que narraban historias de estas personas.

En un rato de conversación, la joven pintura aborda el sustancial cambio de las artes mediante la incursión de las nuevas tecnologías. En tal sentido, entiende que el referido y violento impacto, ha supuesto un cambio en positivo, sin embargo reconoce que echa de menos el haber conocido una época donde prescindir de todas las modernas herramientas que le rodean. “Lo que está claro es que hay que aprovechar los cambios y conseguir una constante y permanente renovación artística”.

Ingri Mariscal, que se reconoce seguidora incondicional de Guillermo Pérez Villalta, de cuya obra quedó impactada y enamorada tras visitar en Sevilla la exposición “Artífices” con 10 años, señala que la formación académica está a la altura de las exigencias y demandas de los estudiantes de arte, pero encuentra cierto déficit en Andalucía y en concreto en Sevilla. Mariscal no cree que ocurra lo mismo en otros centros artísticos como Bilbao o Barcelona, que suele estar siempre en la vanguardia. Repasando su época de estudiante el Perugia en Italia, donde la base del conocimiento es de profundo corte clásico y busca en capitales como Berlín una buena referencia para compaginar el clasicismo más puro, con el arte contemporáneo.

Ante ella, tiene un futuro que le apasiona y le preocupa, porque vivir del Arte, sabe que no es tarea fácil. “Me estoy manteniendo con encarguitos, a través de cartelería y murales, pero tengo ganas de centrarme en una línea de trabajo que marque definitivamente mi estilo”. Su último encargo tras el mural realizado en La Cocotera, es un mural decorativo que está confeccionando para un SPA de Sierra Nevada que le tiene consumida las horas de creación que compatibiliza con otros trabajos.

Tarifa fuente de Inspiración

Habla de Tarifa como fuente de inspiración. Quiere vivir, necesita vivir en ella como parte excelencia de su proceso creativo y crecimiento como artista. Pero también reconoce que para ese crecimiento profesional es de igual necesario el viajar, conocer ‘otros mundos’ y reivindica la necesidad de que Tarifa explote sus recursos artísticos y la capacidad creativa que genera. “Es necesario que los artistas de la zona nos conozcamos, se vea y se palpe un movimiento artístico. Muchas veces me da la sensación, y sé que no es así, de que en Tarifa no hay Arte. Que el Arte andará por ahí pero está muy calladito”. Apuesta por promocionar la creación artística a través de las redes sociales y las página web. En ese sentido tanto el Facebook, a través de su página web http://ingrimariscal.tumblr.com/ en la que se puede repasar parte de su obra en la que se puede observar desde su buen toque de pincel y como dibujante, hasta su creatividad a través de instalaciones como “mal de archivo”, que decora con una reflexión:Cuando tenemos una experiencia en un lugar, con algunas personas, o cuando tenemos un pensamiento… tendemos normalmente a escribirlo, plasmar la idea en un papel o capturarlo con una cámara. Cuando no hacemos esto; el momento, el instante, la imagen o pensamiento corre peligro de ser olvidado”. Toda una declaración de intenciones y propósito de obligación creativa.

Reflexiona sobre la cultura y el mercado del Arte, que apunta se ha resentido con la crisis. “La gente quiere tener una obra de arte de firmas consolidadas y reconocidas que por otro lado no están dispuestas a pagar, o creen que son excesivamente caras. Los artistas no conocidos, tenemos un problema a la hora no solo de vender, sino de poner precio a nuestra obra”, apunta Ingri Mariscal que apunta a que para comprar o vender arte, “hay que sentir el Arte”. Una difícil cuestión reconociendo que existe una autoexclusión de los artistas de las pandillas y grupos sociales.

 

En una azotea tarifeña, encuadrados como ese precioso cuadro de G.P.V., ‘Artistas en una terraza o conversaciones sobre el nuevo arte mediterráneo” se pasaron los minutos repasando una incipiente vida artística que a tenor por la calidad de su obra, que ya me enorgullezco de tener colgada en mi casa, deparará grandes satisfacciones, Ingri Mariscal se revela como una mirada futura a través de la ventana del arte que sabiéndolo o no la rodea en su cotidiano caminar tarifeño.