13:15 h. Domingo, 20 de Agosto de 2017

Tarifaaldia

El CIMA, muchos más que un observatorio de aves

Desde que comenzara su actividad el pasado mes de julio el Centro Internacional de Migración de Aves, el 'Camorro' se ha convertido en un referente e hito histórico en la investigación y la observación de la migración de las aves por el Estrecho, que revelan un espectáculo único en su género y le convierten en un 'termómetro' de la propia salud del planeta 

Shus Terán Reyes  |  06 de Octubre de 2016 (00:00 h.)
Más acciones:

 

 

 

Se pueden contar con los dedos de una mano y sobrarían al menos dos, los lugares que en todo el mundo se convierten en privilegiados balcones al impresionante fenómeno de las migraciones de aves.

 

Uno sería el Bósforo, en la frontera de Europa y Asia, en Turquía; otro el Estrecho de Messina, en Italia y el otro, sin lugar a ningún género de dudas, es el Estrecho de Gilbraltar. Y dentro de este último existe una atalaya única para la contemplación de ese espectáculo natural que es el OE, el Observatorio del Estrecho parte integrada del CIMA, o Centro de Internacional de Migración de Aves que desde el pasado mes de julio se encuentra rindiendo en un cometido que supone un hito en el avance del estudio e investigación no solo de los hábitos migratorios de las aves, sino del cambio climático global que sufre nuestro planeta.

 

En el Camorro, dejaron de oírse hace años, los cañonazos, los tiros, y los taconeos de las botas y las órdenes militares. De su pasado castrense solo queda el recuerdo de los más viejos del lugar y un verdadero sentido de sostenibilidad, pues aquellas vetustas instalaciones militares hoy se han reconvertidos en salas de oficina, de estudios, dormitorios, biblioteca y otro sinfín de cometidos con el trabajo medioambiental como eje principal.

En la parte de abajo, junto a los pies de la ladera del ‘Monte Camorro’ se encuentra las instalaciones del CIMA que cuentan con salón de actos, oficinas, aulas, biblioteca, comedor cocina y los dormitorios con capacidad para alojar a 18 personas. Es allí en esa zona donde nos reciben Lola Cano y Bárbara Jiménez, las dos técnicas de Difusión y Comunicación del CIMA que trabajan bajo las directrices de la Fundación Migres que es quién gestiona el lugar.

 

Un lugar para la investigación

Lola nos aclara desde el principio qué es el CIMA: “Es un lugar de encuentro entre científicos, investigadores y aficionados, donde llevar a cabo congresos, estudios, formación avanzada, voluntariado internacional, prácticas y talleres”, con las aves como protagonistas claro. “El CIMA, da valor al entorno natural y nos revela la importancia de los fenómenos migratorios. Y además a través de las acciones que en él se desarrollan, tenemos un laboratorio capaz de hacernos  ver la realidad del cambio global.

 

Bárbara, nos acompaña por la visita a las instalaciones, visitamos su aún ‘desclasificada’ biblioteca, donde los tomos y volúmenes de pájaros y medio ambienten, no pueden sorprender a nadie. En la larga aula de al lado, una monitora, habla a un grupo de treinta jóvenes que durante dos días acuden a un curso de ‘Vigilantes Ambientales en Parques Eólicos’. Allí aprenden a valorar el impacto de los grandes aerogeneradores en la mortandad de aves, a evaluar los riesgos, determinar los protocolos de actuación, identificar las especies y seguir el rastro.

 

Es una oferta de las muchas que se pueden disfrutar en el CIMA que ofrece y mantiene convenios con la UNED. En incluso con la Universidad ee Boise de Idaho. Y es que en las instalaciones del CIMA se reciben a estudiantes internacionales, jóvenes investigadores de todas partes del mundo que participan de numerosos proyectos de máxima calidad. “El CIMA es un punto de referencia de formación y prácticas al más alto nivel”, insiste Lola.

 

Un observatorio sin igual

Con Bárbara ascendemos los apenas 120 metros de colina, hasta llegar al OE. Al igual que el resto de las instalaciones, revelan el aprovechamiento de las antiguas instalaciones militares. El edificio aloja el propio observatorio ornitológico en su exterior y un Centro Expositivo en su interior, que comparte con una pequeña e incipiente tienda.

 

La exposición denominada “Migración y el Cambio Global”, es una larga sala dividida en tres espacios, repletos de paneles explicativos escritos en Español e Inglés. La primera de las zonas está dedicada a Europa, la del centro al Estrecho y la última a la parte Africana. En sus diferentes zonas, podemos encontrar también paneles táctiles que junto a los paneles explicativos, las maquetas, nos hacen mantener una idea muy concreta de las diferentes especies, el por qué y por dónde cruzan en sus temporadas migratorias.

 

Pero es en la azotea del edificio, cuando se puede tener idea de la inmensidad e importancia del mismo como observatorio científico. Allí en la cima del Camorro, con el viento de levante acariciando la cara y los ojos puestos en una difuminada y atrapada por la bruma costa africana, un bando de milanos negros en su paso postnupcial lucha contra el viento, mientras nosotros somos testigos directos del espectáculo natural en el más privilegiado y mejor marco que se puede imaginar.

 

El OE es, dentro de la red de observatorios de la zona, el que ofrece una información distinta con respecto a otros como el de Cazalla o el Algarrobo que no obstante registran una de las mayores densidades de paso. No en vano, En él confluyen las rutas migratorias de 400.000 aves planeadoras, unas 750.000 aves marinas y de varios cientos de miles de aves de pequeño tamaño. Estas aves se reproducen a lo largo y ancho de toda Europa occidental desde Escandinavia, pasando por la región centroeuropea, hasta la Europa mediterránea y utilizan el Estrecho como lugar de paso para alcanzar sus áreas invernales en el continente africano.

 

Y es que desde el Camorro, por su cercanía a la costa, las aves están más cerca y eso permite la observación de los pájaros con gran detalle pudiendo determinarse fácilmente el sexo, la edad, la fase… en definitiva otros aspectos de máximo interés para la observación y el estudio ornitológico.

 

El Observatorio del Estrecho, es una ventana abierta ideal para la fotografía de naturaleza y avifauna, totalmente equipado con comodidades que harán la estancia en el lugar un disfrute en toda su extensión. “es un oásis en mitad de la naturaleza”, señala Lola.

 

Pero la observación de aves y sus migraciones son mucho más que un mero estudio de las aves en sí mismo. Es mucho más que el hecho de contar pájaros, sino que las aves que cruzan el Estrecho se convierten en ‘bioindicadores’ que sirven como referencia para conocer y evaluar la verdadera magnitud de los cambios que sufren los ecosistemas determinado así sus movimientos.

 

Visitas guiadas

El CIMA es una buena, o quizás la mejor manera de comprobar en primera persona la importancia de las aves en nuestras vidas, y para ello que mejor, que acogernos a una de sus visitas guiadas. Por 3 euros como máximo podemos visitar todo el centro de martes a viernes de 10 a 15 horas y de 16 a 18 horas; o aprovechar los fines de semana para disfrutar de un intenso día en mitad de la naturaleza en horario de 10:30 a 18:30.

 

La oferta está hecha, el CIMA y por supuesto, la propia naturaleza que lo envuelve haciéndolo un lugar único. La demanda… la tenemos que hacer nosotros.

Lo + en Tarifaaldia