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Tarifaaldia

Apuntes sobre la comunicación electromagnética entre los pueblos

Las comunicaciones siguen progresando y aparece la conmutación automática de circuitos por centrales eléctricas automáticas ubicadas en puntos estratégicos, tanto a nivel nacional como internacional.

Andrés Román  |  10 de Diciembre de 2013 (08:26 h.)
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luz en la ciudad
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   Desde los orígenes de la Humanidad el hombre ha sentido la necesidad de comunicarse y la Historia nos muestra cómo  su evolución ha estado ligada siempre a la transmisión de la información y del pensamiento.  En este sentido y como continuación a mi anterior artículo sobre la comunicación vía postal hoy escribo sobre la telegráfica.

 

   En telegrafía la situación es similar en su avance técnico al postal, aunque más espectacular por el sensacional progreso de la técnica electromagnética; veámoslo.

 

   Por el año 467 antes de Jesucristo, los sucesores de Artajerjes I, construyeron torres elevadas de madera, en cuyas cúspides se encendían fanales por las noches (tipo de antorchas) y se situaban incluso personas de potentes voces para transmitirse por medio de gritos las noticias entre torre y torre. Este medio sirvió de base para la invención de sistemas ópticos, señales a distancia, telegráficos.

 

   Durante el reinado de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando), Cristóbal Colón descubre el Nuevo Continente, comprobándose que las tribus aborígenes de América utilizan para comunicarse las hogueras, así como señales de humo, señales que se establecían entre sí por medio de un complicado código de señales. La torre óptica, ideada por el francés Chappe, se incorpora en España en 1838 y se sitúan en sitios estratégicos para facilitar la visión de unas a otras, distantes de 5 a 6 kilómetros.

 

   Además de los sistemas ópticos, se utilizan sistemas acústicos, tales como el conocido Tam—Tam, de ciertas tribus africanas, o los conocidos en España como la Chalaparta utilizada por los vascos para comunicarse de caserío en caserío, sistema que es derivado del propio Tam-Tam, o el código de los silbidos, utilizado por los canarios de la isla de la Gomera. Llamada con campanas, cuernos, cuya derivación actual es la trompeta, tambores y otros. Entre los ópticos hay que mencionar: los códigos de banderas (marinos), el de faros, linternas y el utilizado por los sordomudos.

 

   En 1843, la presencia en el mundo de las comunicaciones de la telegrafía eléctrica-alámbrica de la mano del equipo Morse, transmisor-receptor, con sistemas tanto ópticos como acústicos y código adaptado siempre al mismo, revolucionó las comunicaciones, imprimiendo un giro vertiginoso y positivo en las mismas. En 1855 surge el telégrafo tipográfico (Hughes), equipo transmisor-receptor de impresión directa de los signos, que se impuso a todos los precedentes, alcanzando mayor velocidad y comodidad en las transmisiones y recepciones de mensajes.

 

 Posteriormente, Frederich G. Creed, consiguió un sistema de codificación y decodificación automático, por medio de aparatos llamados teleimpresores que, a modo de máquina de escribir, traducen en la transmisión los diferentes caracteres que componen el mensaje, en impulsos electromagnéticos, decodificándolos de la misma forma en la recepción. En principio la información transmitida y recibida quedaba impresa en una cinta continua; luego en página.

   Las comunicaciones siguen progresando y aparece la conmutación automática de circuitos por centrales eléctricas automáticas ubicadas en puntos estratégicos, tanto a nivel nacional como internacional. Aparecen los cables submarinos, sistemas radioeléctricos y satélites artificiales. Las comunicaciones por este sistema, toman los de: Géntex para utilizarlo y manipularlo por la Administración, y Télex para la comunicación entre abonados particulares entre sí. Todo ello sin olvidar al humilde y famoso telegrama, especialmente en las festividades más populares (Feliz Año Nuevo, Felices Pascuas, Feliz Onomástica etcétera).

 

   Por lo que a Tarifa se refiere, la Oficina telegráfica utilizó los teleimpresores Morkrum, Creed y Géntex y el sistema Morse, como auxiliar para pruebas y comunicación con el Semáforo de la Marina sito en el Camorro a fin de cursar los partes meteorológicos, tráfico en el que destacó Ramón Sanchez persona muy versada y de agradable trato. Como telegrafistas dejaron huella por su prestigio y labor los señores: Antonio Nuñez Morales, Alfonso Badía y César de Mosteyrín Castillo, persona admirable, gran padre de familia y que dio clases de inglés y de física y química a muchos tarifeños que lo recordarán con cariño y afecto.

 

   De lo hasta aquí expuesto solo queda el recuerdo, pues el progreso ha sido y es tan dinámico e imparable que cada día surgen nuevos y sofisticados sistemas provenientes, en su mayor parte del continente asiático, que inducen al consumo  a chicos y mayores.