16:41 h. Sábado, 29 de Abril de 2017

Tarifaaldia

TESTIMONIO DEL RESPONSABLE DEL CONTROL DE LOS INMIGRANTES ALOJADOS EN LOS PABELLONES DEPORTIVOS DE TARIFA

Entrevista al sargento de la Guardia Civil, Esteban Lozano

"Creo que no debemos confundir persona de color que viene del continente vecino, con foco de transmisiones de enfermedades porque sería un error"

Shus Terán Reyes  |  25 de Agosto de 2014 (09:42 h.)
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El sargento en la entrada de uno de los pabellones deportivos
El sargento en la entrada de uno de los pabellones deportivos

Se llama Esteban Lozano Gutiérrez, es ‘cañailla’, y lleva casi veinte años prestando servicio en la Guardia Civil. Tiene 36 años, pero aparenta más edad. Es joven pero experto, pues Tarifa  es el último de seis destinos que le han llevado a pisar Arcos de la Frontera (Cádiz) 1999, Escalona (Toledo) 2000-2004, Encinasola (Huelva) 2004-2005, Minas de Riotinto (Huelva) 2006-2007 y Beas (Huelva) 2007-2010. Esteban Lozano fue ascendido a sargento en el año 2005 y en el año 2007 vino destinado a Tarifa donde de forma interina ocupa el cargo de Comandante de Puesto.

Casado y con dos hijas es en apariencia, tosco, mejor dicho serio, pero cuando se conversa se puede disfrutar de una tímida sonrisa. Una sonrisa que durante las últimas semanas ha compartido tanto con otros agentes, como con voluntarios de Cruz Roja, como con cientos de inmigrantes a los que ha tenido que contabilizar uno por uno (en el pabellón polideportivo quedan aún los números de identificación de los inmigrantes escritos en un gran espejo). Se cruza en su paseo por el pabellón con los inmigrantes que les saludan estrechándoles sus manos. A algunos llama por su nombre de pila y aunque se marcha de vacaciones no podrá olvidar jamás estas dos últimas semanas como una experiencia única.

Pregunta -Sargento llevan ya casi dos semanas atendiendo a los inmigrantes, ¿cómo está yendo el trabajo?

Respuesta -El trabajo en los polideportivos, fuera de la primera emergencia que precisaba la atención de las casi mil personas que llegaron a nuestras costas, ha transcurrido con normalidad, una vez conseguido los objetivos que se marcaron, que no eran otros que cubrir de las necesidades básicas de las personas que allí se encontraban el trato diario con estas personas ha resultado excelente.

 

P.-El lunes y martes 11 y 12 de agosto fue algo inusual ¿cómo vivió la Guardia Civil esos días?

R.-La Guardia Civil, en sus años de historia ha acumulado experiencia como para atender a todo tipo de incidentes pero, sí es verdad, que la incertidumbre de no conocer la previsión real de llegadas de pateras hicieron de aquellas cuarenta y ocho horas más largas de lo normal hasta el punto que, no solo yo, sino todos los compañeros que atendimos la llegada masiva de inmigrantes, no durmiéramos ante la incertidumbre de no poder albergar a todos los recién llegados. 

 

P.-No era la primera vez que usted asistía al fenómeno de la inmigración, pero… ¿había visto algo parecido en alguna otra ocasión?

R.-No es la primera vez, puesto que la llegada de pateras a nuestras costas desgraciadamente sucede de manera continua pero la situación vivida en los pasados días superó con creces todas mis intervenciones en este sentido. Como dato diré que en estas cuarenta y ocho horas llegaron más inmigrantes que en todo el año 2013. Algunos compañeros comentan que en el año 1999 ocurrió en Tarifa una situación similar.

P.-Ustedes siempre están ahí, pero realmente, ¿Cuál es el trabajo de la Guardia Civil en el fenómeno de la inmigración clandestina?

R.-La Ley 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, establece las competencias de las distintas policías del país y es en este articulado donde se le otorga al Cuerpo Nacional de Policía las competencias en Extranjería y a la Guardia Civil, la vigilancia de Costas y Fronteras.

Una vez establecido estos términos y trasladados a la inmigración clandestina se traduce en que el trabajo de la Guardia Civil es la detección de estas personas en nuestras costas y el auxilio de las mismas hasta tanto sean puestos a disposición del Cuerpo Nacional de Policía para los correspondientes trámites administrativos.

 

P.-Hemos asistido a asuntos extremadamente delicados en cuanto a la actuación de la Guardia Civil en las vallas de Ceuta y Melilla, ¿cómo es el trato de la Guardia Civil hacia los recién llegados?

R.-El problema con el que se encuentran los compañeros de Melilla no es comparable con el que afrontamos nosotros en Tarifa, dado que, la persona que llega a la costa tarifeña ya se encuentra en territorio español por lo que ya ha cumplido su sueño y su actitud ante cualquier Cuerpo policial que acude a su rescate, es de total agradecimiento. No obstante, ya en 1911 la Guardia Civil recibe el calificativo de benemérita lo que refleja fielmente el trato que durante toda su historia ha ofrecido a la sociedad.

 

P.-¿Cuándo cree que estará desalojado el pabellón polideportivo?

R.-Me consta que las autoridades están trabajando a marchas forzadas para que los expedientes de las personas que se encuentran en el pabellón sean tramitados con la máxima celeridad, con lo que creo que a primeros de semana éste sea desalojado y pueda funcionar con normalidad. No obstante, me temo que más de uno no querrá marcharse de las atenciones que están recibiendo (bromea). 

 

P.-¿Cómo ha sido el día a día en los pabellones?

R.-Como dije anteriormente, una vez pasadas las primeras horas y las necesidades de estas personas fueron cubiertas, el día a día en los pabellones ha sido extraordinario. La convivencia con estas personas ha sido excelente porque se trata de personas educadas que están totalmente agradecidas de la ayuda que están recibiendo. De hecho no ha habido ningún altercado no sólo con la Fuerza que presta servicio sino entre ellos mismos. A medida que han ido transcurriendo los días el pabellón se ha convertido en un aula de convivencia donde se han organizado encuentros deportivos o incluso, hemos visto el fútbol con ellos donde me ha llamado gratamente la atención el descubrir que la mayoría defendía al Real Madrid.

 

P.-¿Cuál ha sido el problema más grave al que se han enfrentado durante estos días atrás?

R.-Como a cualquier persona, desde el primer momento se convirtió en mi principal obsesión el ofrecer a las mujeres embarazadas y a esos niños pequeños el mejor trato posible y  los cuidados necesarios.

 

P.-Todo tiene su lado más amargo y su lado más agradable, en estas dos semanas ¿cuáles han sido esos lado?

R.-El lado más amargo de estos días es no poder estar en mis manos el satisfacer todas las necesidades de estas personas que acuden a España en busca de un futuro mejor y el lado más agradable es el poder apreciar  en vivo que existe mucha calidad humana y que he podido comprobar, no sólo en mis propios compañeros sino en  voluntarios de Cruz Roja, Protección Civil, Cuerpo Nacional de Policía, trabajadores del Ayuntamiento y en todas aquellas personas que han arrimado el hombro cuando ha sido necesario.

 

P.-¿Han contado con los medios técnicos y humanos para poder atender la situación?

R.-Es verdad que en la época del año en que nos encontramos ha sido más difícil cubrir las necesidades de personal pero no solo para la Guardia Civil sino  también para los demás organismos que ha intervenido pero con el esfuerzo de todos, estas necesidades han sido cubiertas de manera satisfactoria.

 

P.-Se ha cuestionado, y mucho la seguridad sanitaria en relación a posibles enfermedades infecciosas que podrían traer algunos inmigrantes. ¿Han estado ustedes tranquilos en ese aspecto?

R.-En todo momento he escuchado los consejos de los profesionales de Cruz Roja con los que he trabajado y me he encontrado tan tranquilo en ese aspecto que no he pensado en ello. Creo que no debemos confundir persona de color que viene del continente vecino con foco de transmisiones de enfermedades porque sería un error.

P.-En dos semanas, ¿se pueden estrechar lazos de amistad entre los inmigrantes y los agentes?

R.-Han sido muchas horas de convivencia entre inmigrantes, integrantes de Cruz Roja, de Protección Civil, trabajadores de los polideportivos, compañeros de policía nacional, etc,  en las que todos han demostrado una gran profesionalidad y calidad humana que evidentemente se traduce en lazos de amistad. Además entre los inmigrantes había alguno que hablaba español que ayudó a resolver situaciones difíciles por el idioma por lo que prácticamente se convirtieron en estos días en compañeros de trabajo.

 

P.-Más temprano que tarde los inmigrantes se marcharán y entonces, ¿qué quedará de lo vivido sargento?

R.-Me quedo con la experiencia personal y profesional vivida en la que he reforzado valores que tenía olvidados y sobre todo me quedo con los abrazos y besos recibidos por estas personas agradecidas cuando abandonaban las instalaciones.

También me quedo con la calidad humana de los profesionales y voluntarios que han atendido a los inmigrantes con lo que ha sido un auténtico placer trabajar.

Quizás el momento más especial fue cuando desalojé el pabellón de la Marina en el que reuní a más de cien personas que aún quedaban y con ayuda de un traductor les transmití mi agradecimiento por el comportamiento que habían tenido recibiendo de ellos un sonoro aplauso y comunicándome que el agradecimiento se lo debían ellos a las personas que habíamos estado trabajando a su lado.