22:08 h. Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

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La procesión de la 'Campera' puso final a la Feria

La imagen de María Santísima Nuestra Señora de la Luz por las calles de Tarifa, puso punto y final a la Real Feria y Fiestas del 2017, marcada por su carácter solidario

Shus Terán Reyes  |  11 de Septiembre de 2017 (09:41 h.)
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La Virgen de la Luz, procesionó en la noche de ayer domingo poniendo fin oficial a las fiestas patronales que en su honor se han desarrollado en la última semana.

 

Como novedad, el desfile procesional, se adelantó respecto a años anteriores, que se realizaba a partir de las 21 horas. En esta ocasión, el cortejo procesional que se hace acompañar por casi un centenar de mujeres ataviadas con peineta y mantilla y las autoridades y representaciones de hermandades y asociaciones parroquiales, comenzaba su desfile a las 19:30 horas, lo que favoreció la hermosura de la talla de la Virgen en la luz de la tarde.

 

Miles de devotos procesaron su fe en la figura de la ‘madre de Dios’ que en su trono de alpaca recorrió las principales calles del casco histórico en compañía de la imagen de San Isidro Labrador. Ambas imágenes salieron en solemne procesión de la iglesia de San Mateo, que les acogerá hasta que en el alba del domingo día 24 de septiembre –el cuarto domingo de septiembre-, partan de nuevo hasta su ermita en la dehesa de Caheruela, acompañada por miles de jubilosos romeros.

 

Una representación de ‘caballeros cabalgatistas’ abría el cortejo y tras él la banda de música y la humilde y austera imagen de San Isidro labrador.

 

La Virgen realizó su desfile procesional, en su paso plateado portada por 24 costaleros envuelta en un bello manto de terciopelo verde bordado en oro. Y lo hizo como es costumbre precedida por una larga comitiva formada por hasta tres filas de mujeres ataviada con peineta y mantilla. Detrás, la representación del comandante de la plaza, cumpliendo así la tradición basada a que el general Copons llevó el manto de la Virgen.

 

A su paso, por diferentes calles, como la que lleva su nombre, la bella talla de la imagen -que algunos localizan entre finales del siglo XV y el siglo XVII, incluso atribuyen a posibles autores como el sevillano Martínez Montañés- fue recibida por una cascada de pétalos de flores.

 

Durante varias horas la comitiva recorrió las calles de la milenaria ciudad antes de que regresara de nuevo a su templo.

 

Recogidas las imágenes en su templo, no fueron pocos los que acudieron hasta el Real para “comer unas codornices y recogerse tempranito”. Otros apuraron las horas de una intensa feria.

 

A las doce de la noche, el cielo se iluminó con el tradicional castillo de fuegos artificiales que daba oficialmente el adiós a las fiestas.

 

Ahora se abre un amplio calendario de solemnes cultos religiosos antes que la Patrona abandone la ciudad. Y desde otros sectores, comienza a trabajare en la próxima edición de la feria más meridional de Europa.