13:13 h. Domingo, 20 de Agosto de 2017

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El parque defiende el proyecto hostelero en ‘Casa de Porros’ “porque pondrá orden al caos actual”

El controvertido proyecto ‘Eolo Tarifa’ que plantea unas instalaciones con restaurante, escuela náutica y aula de formación medioambiental, será mañana debatido en el seno de la Junta Rectora del parque natural. Algunos grupos ecologistas lo ven como “menos malo a lo que hay actualmente” otros como una amenaza medioambiental al entorno de Valdevaqueros

Shus Terán Reyes  |  15 de Marzo de 2017 (00:00 h.)
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Plano de situación del proyecto previsto
Plano de situación del proyecto previsto

 

 

La junta rectora del parque natural del Estrecho debatirá en la tarde de mañana jueves sobre el reformado de proyecto urbanístico que se pretende llevar a cabo en las proximidades de ‘Casa de Porros’ dentro de la zona destinada a ‘espacios libres’ del polémico Plan Parcial del sector urbanístico SL-1 Valdevaqueros –protagonista en el pasado de una promoción urbanística frenada por las administraciones y el estadillo de la crisis inmobiliaria- y que ha levantado la controversia y suspicacia de diferentes grupos ecologistas.

Se trata del denominado ‘Eolo Tarifa, Restaurant & Beach-Bar’ un proyecto presentado el pasado 8 de marzo ante la comisión de infraestructuras del parque natural del Estrecho y que goza de la defensa del parque natural como un proyecto sostenible y respetuoso con el entorno natural. Y no solo eso, sino que desde la Dirección del parque natural, que recae en María Eugenia San Emeterio, se insiste en que “lo proyectado es mucho más respetuoso con el medio ambiente que cómo está la zona actualmente, saturada de autocaravanas, sin ninguna regulación y con constantes vertidos al río”.

La propuesta que firma ‘Varadero Xada SL’ planteaba inicialmente en la parcela de una superficie total de 70.000 m2 de titularidad privada -de los promotores de este proyecto- la construcción de un edificio desmontable de una sola planta de construcción modular en seco y estructura de madera con tratamiento ignífugo que albergará un establecimiento hostelero de playa, una escuela náutica y un aula de formación y conocimiento del medio natural. Todo en una superficie total de unos 380 metros cuadrados fuera del Dominio Público Marítimo Terrestre, (DPMT) pero dentro de su servidumbre de protección. A su vez, y toda vez reformado el proyecto inicial, se plantea fuera de la servidumbre del DPMT habilitar una superficie de aparcamiento permanente de unas 40 plazas que implicaría la compactación del suelo mediante zahorra, así como la proyección de un aparcamiento eventual para 300 plazas.

Según consta en el reformado del proyecto, la evacuación de aguas fecales se resuelve mediante la instalación de un grupo de bombeo triturador conectado mediante un tubo flexible de 60 mm de diámetro enterrado en zanja de 30 cm de profundidad y conectado a la depuradora existente en las instalaciones del antiguo chiringuito denominado ‘Smile’.

 

La directora conservadora del parque natural, Maru San Emeterio, insiste en que en torno a este proyecto ha existido “falta de comunicación porque el proyecto desde el punto de vista medioambiental, es ‘blandito’ sin contemplamos la calidad del entorno que va a acoger esta actuación, y que es una zona muy degradada, tanto por el cultivo, presencia de animales domésticos, asentamiento continuo de caravanas desde hace más de 40 años, autorizada como aparcamiento, con actividades comerciales… Es cierto que está dentro del parque natural, pero no existen hábitats de interés prioritarios, ni comunitarios, no existe especies ni de flora ni fauna protegidas. Por tanto, no se contempla realizar, nada que no haya allí, lo que está actuación vendrá es a regular y mejorar todo el entorno y que el asentamiento permanente de vehículos desaparezca de toda la servidumbre”, apunta la directora del parque natural.

 

Algunos grupos conservacionistas y plataformas ciudadanas como AGADEN o ‘Somos Tarifa’, no lo ven de la misma forma. AGADEN, (antes del reformado del proyecto) recordó que el área donde se proyecta este establecimiento hostelero es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y está afectado por la Directiva Hábitat y las leyes que protegen al parque. Además la “excusa” de que el proyecto dará solución a la degradación y autocaravaning  no les convence y han anunciado que no dudarán en acudir al Juzgado para que se cumpla a rajatabla la Ley de Protección Medioambiental. En el mismo sentido se ha posicionado la plataforma ‘Somos Tarifa’ que ha cuestionado públicamente “el interés del tripartito en salvaguardar en entorno natural de Valdevaqueros y temen que la zona se convierta en otra ‘Venta del Tito’”.

Sin embargo, no todas las voces de los ecologistas son tan críticas y desde Verdemar, Ecologistas en acción, si bien señalan que el proyecto “no es el modelo ideal para el lugar, entendemos que lo previsto parece que será mejor que lo que existe actualmente”. No obstante advierten que estarán especialmente vigilantes para que las actuaciones se ajusten escrupulosamente a la Ley y el proyecto previsto, y exige que tras las actuaciones se garantice la reposición del entorno así como la acometida de las necesarias medidas de prevención o correctoras.

 

Las obras previstas para la construcción del nuevo chiringuito implicaría la nivelación de la planta de los módulos, la compactación de la zahorra del aparcamiento permanente (40 plazas).

Los ecologistas también han apuntado a que varios informes hablan de la presencia de un importante yacimiento arqueológico en esa misma finca. En tal sentido, desde el parque natural se ha confirmado que ha petición de Cultura y al objeto de proteger cualquier presencia de restos arqueológicos, y tras el pertinente informe favorable de Cultura, se ha retranqueado aún más el chiringuito.

 

Desde el parque natural se defiende el proyecto. “Lo primero, es legal; se realizará en una zona privada; cuenta con el visto bueno y vinculante de la Demarcación de Costas y de Cultura. Por tanto nosotros lo apoyamos convencidos de que será lo mejor para el entorno”.

Ahora, solo queda que el debate que el proyecto genere en la junta rectora reúna el consenso de los representantes o no, y en función de ello, se convierta en realidad o en una mera intención.

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