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La Cabalgata de Reyes llenó de ilusión las calles de la localidad

Adelantada ante la posibilidad de lluvia, la tradicional Cabalgata recorrió las principales vías del municipio en una comitiva que salía del castillo sobre las cuatro y media de la tarde y desembocaba a los pies de San Mateo a las seis y media

Shus Terán Reyes  |  05 de Enero de 2018 (19:17 h.)
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Muchos de los que ya no son tan niños retienen en su memoria aquellas palabras de padres que las vísperas del Día de Reyes, les decían que sus majestades de Oriente, mantenían su campamento a las puertas de la ciudad. “Están en la Peña y vamos a llevarle paja a los camellos y los caballos”, decían las viejas y sabias voces.

Este año, influenciados por la mala influencia de las redes sociales, donde todos opinan, y todo lo saben, parecía que la necesidad era la adelantar en un día la Cabalgata de Reyes por el riesgo de lluvia. Como si nunca hubiese llovido, y nunca nos hubiéramos mojado en una lluvia mitad de agua, mitad de caramelos. La Comisión de Fiesta decidió adelantar entonces la llegada de los ‘magos’, pero (con buen criterio) apostó por mantener la tradicional Cabalgata, si bien adelantar la salida de sus majestades del Castillo de Guzmán, donde las ilustres figuras hicieron parada y fonda ayer, tras desembarcar en el puerto tarifeño en loor de multitud de pequeños.

Según la Comisión de Fiestas, Baltasar, Melchor y Gaspar “han pasado buen noche. Han dormido bien, con algo de frío dada la antigüedad del Castillo”. Y es que la agenda de los Magos ha sido apretada y desde las diez de la mañana vienen recorriendo distintos centros para saludar a los mayores de Tarifa. La primera parada fue en el Asilo San José. Allí han repartido regalos entre los cerca de 60 residentes. La visita continuó en el Hogar del Pensionista. Asuntos Sociales brindó a todos un desayuno con el Roscón de Reyes artesano, el que se hace en Tarifa. A continuación los Reyes visitaron los estudios de Radio Tarifa para hablar con los niños y niñas tarifeños. Vía teléfono les han recordado las claves para este día: irse pronto a la cama y dejarles algo para reponer fuerzas.

A las cuatro de la tarde el exterior del Castillo de Guzmán era ya un hervidero de gente. Preparadas en el exterior cuatro flamantes carrozas. Los tronos respectivos de Melchor, Gaspar y Baltasar y sus cortes. Dispuestos para hacer frente al tiempo, desafiante en vísperas de Reyes.  No faltaron voluntarios para asumir el privilegio de llamar a los Reyes. Con una imponente maza, se golpeó las puertas de la fortaleza califal y tras unos segundos, las sorprendentes figuras de Gaspar, Baltasar y Melchor envueltas en trajes profusamente decorados y brocados, se dejaron ver entre la alegría de los presentes, sobre todo de los menos mayores.

 

Una vez asentados en sus tronos móviles, sus majestades iniciaron su recorrido despertando la ilusión por la cuesta de La Alameda para adentrarse por la calle San Sebastián, hasta la Barriada del Cristo del Consuelo en que retornaron sobre sus pasos por Batalla del Salado. No hubiera pasado nada, si se hubiera encendido la iluminación de la avenida, por el contrario, hubiera engrandecido el cortejo abierto por una ruidosa carroza que simulaba el mundo de la literatura infantil, presidida por un nomo que recordaba y mucho a Papá Noel pero a ritmo de reguetón.

 

Acompañados de sus distintas cortes las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron la avenida arrojando los caramelos a cuentagotas, ante la incredulidad y el malestar de muchos de los congregados en la avenida principal. Y es que suele ocurrir todos los años, que el reparto de caramelos se aguanta hasta que las carrozas hacen su entrada en la Calzada, donde los paquetes de los dulces parecen aparecer de repente. Mención aparte merecen quienes no se contentan con recibir la lluvia de caramelos y persiguen literalmente las carrozas con bolsas de plástico, que parecen tienen que rellenar por completo.

El colorista desfile volvía de nuevo al centro histórico cuando se sobrepasaba las seis de la tarde. La fiesta se intensificó en esta zona céntrica escogida por la mayoría para no perderse el paso de Melchor, Gaspar y Baltasar. Un lugar para admirar las carrozas que recordaban desde el arte sumerio, al antiguo Egipto y el arte religioso hindú. Una mezcolanza de Culturas donde destacaban la figura de los reyes.

A las puertas del templo de San Mateo sus majestades bajaron y estuvieron atendiendo a los pequeños entre la incredulidad, la extrañeza y la ilusión en una jornada especial que se traducirá mañana en deseos hechos realidad.

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